Asociación de apartamentos y viviendas de uso turístico de Baleares
  • La Asociación

    Aptur-Baleares nace para que la actividad de alquiler de apartamentos turísticos sea reconocida y regulada en una normativa legal.

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  • Objetivos

    Nuestro objetivo es lograr la promulgación de una normativa legal que regule y rija la actividad del Alquiler de Apartamentos Turísticos.

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  • Actualidad

    Manténgase al día de todas los acontecimientos destacados del sector del alquiler vacacional en las Islas Baleares.

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Miguel Ángel García y Cristina Ramón, de Yupi Home, opinan: "Los turistas lo tienen muy claro: quieren alquilar viviendas"

Diario de Mallorca - Alberto Magro- 07.01.2015

Empezaron casi por intuición. Y la cosa va viento en popa. A toda vela. Ella, Cristina Ramón, una arquitecta técnica de 25 años. Él, Miguel Ángel García, ingeniero informático de 26 años. Ambos pareja. Ambos inquietos y hábiles a la hora de detectar tendencias, un instinto útil cuando se levanta una empresa de la nada, como ocurre con Yupi Home. "Empezamos con el negocio porque los padres de Cristina tienen una casa en Alcúdia y la alquilaban ya hace años. Nos pusimos a llevarla y sufrimos un overbooking [cuando se reservan más días o plazas de las que hay]. A raíz de eso buscamos alternativas de gestión para evitar ese tipo de problemas, las encontramos y añadimos otra casa, que también llevamos. Ahí vimos que había opción de negocio", dice Miguel Ángel García, que antes de apostarlo todo a Yupi Home trabajaba para la cadena Riu. "Cristina estaba estudiando, pero si yo dejaba Riu podíamos sacarlo adelante".

Y lo hicieron. Bien, además. "Nuestra filosofía es trabajar con menos casas que otras webs, pero ocuparlas mucho más, gestionando muy bien los calendarios. El objetivo es que toda casa se alquile seis meses completos, de Pascua a octubre, y lo estamos consiguiendo", explica este joven emprendedor mallorquín, que describe una tendencia de crecimiento del negocio que da buen pálpito. Empezaron de nada. La segunda temporada ya gestionaban 20 casas, con la perspectiva de llegar a 80 durante 2015. Para ello están aumentando plantilla y zonas. Aunque no incorporarán pisos, por la normativa restrictiva al respecto aprobada por el Govern Bauzá. "Solo llevamos casas unifamiliares y pareados", que es lo que permite una ley que a Miguel Ángel García no le parece buena idea. "Lo que se pretende es que los hoteleros tenga exclusividad en el negocio del alojamiento, pero hay demanda. Los turistas lo tienen claro, quieren alquilar pisos turísticos". De hecho, pese a los intentos del Govern, "cada vez hay más oferta de alquiler para turistas". Y eso es negocio para la isla.
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Las webs dedicadas a enlazar alquileres particulares detectan que Mallorca pierde terreno en este sentido debido a las trabas legales. La clientela específica del sector cambia de destino antes de ir a un hotel

Las webs dedicadas a enlazar alquileres particulares detectan que Mallorca pierde terreno en este sentido debido a las trabas legales. La clientela específica del sector cambia de destino antes de ir a un hotel

Diario de Mallorca - Llorenç Riera - 07.01.2015


Uno de los principales reproches que se ha realizado al Govern Bauzá, a la hora de legislar en materia de turismo, es el de haberlo hecho con miras exclusivas a los intereses y preferencias del influyente sector hotelero. Hasta las grandes cadenas de complejos residenciales han acabado reconociendo, de una forma u otra, que así es. Pero, por si acaso quedara alguna duda, las propias tendencias de la práctica y la demanda turística en boga están dejando en evidencia que la legislación de la que tan satisfecho se siente el Govern, no responde a las exigencias del mercado moderno. Y no sólo eso, ocurre algo mucho más grave: se fomenta la economía sumergida, se restringe la regeneración de empleo diversificado y se espanta a un segmento significado de la clientela. Casi nada.

Por mucho que se quiera hacer creer lo contrario, turismo no es ni puede ser sinónimo de simple ocupación hotelera. Como en tantos otros aspectos de las prácticas de la vida moderna al uso, la realidad de las preferencias vacacionales se está viendo superada por la influencia decisiva de las nuevas tecnologías. A este campo, como al del espacio natural, tampoco se le pueden poner puertas. La simple pretensión de hacerlo significa dejarse engullir por él.

De no cambiarse los comportamientos legislativos actuales, esto es lo que acabará ocurriendo en Balears de forma más precipitada de lo que aparenta. Simplemente, porque una parte significativa de la demanda, con capacidad de consumo diversificada, quiere prescindir de los hoteles en el momento de concretar su reserva. Por el motivo que sea, desde el gusto personal a los condicionantes familiares, le importa más la forma de alojamiento que el lugar de destino. Buscan pisos o casas de alquiler y si no lo encuentran, se van a otro sitio. No es tanto que Mallorca carezca de oferta en este apartado, el problema radica en la condición de marginalidad legal de este fragmento. Aún así, se estima que en los últimos años se pueden haber alquilado entre15.000 y 20.000 apartamentos turísticos fuera de ordenación.

Los representantes de todas las webs y buscadores turísticas insisten en la conveniencia de regular el sector. Es un negocio suculento para todos que entre 2011 y 2014 puede haber generado del orden de los 10.300 millones, de los cuales 6.500 son asignados a apartados como el ocio, la restauración o el alquiler de vehículos.

Con la ley en la mano, hoy sólo es posible arrendar casas aisladas y chalets individuales. Sin embargo, todo el mundo sabe –se observa a pie de calle– que también se alquilan gran cantidad de pisos y apartamentos. Un estudio de la Universidad de Salamanca afirma que, en el último trienio, uno de cada tres españoles que ha realizado desplazamientos turísticos, lo ha hecho sirviéndose de una vivienda vacacional. Esta claro que todo el tiempo que se tarde en regular bien este sector será tiempo perdido y quien sabe si con consecuencias irreversibles. Mientras, queda claro que se diluye la capacidad de oferta plural y complementaria o se camufla la de mala calidad. Resulta imperdonable que Mallorca no explote bien y de modo legal todo su potencial.
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Las webs turísticas avisan de que Mallorca se está quedando atrás

Empresas que mueven cientos de millones de clientes interesados en alquiler vacacional afirman que la legislación del Govern pone en peligro inversiones

Diario de Mallorca - Alberto Magro - 07.01.2015

Mallorca está jugando con fuego. Se expone a quedarse fuera de un negocio millonario, el que más está creciendo dentro del turismo mundial. O eso le explican a Diario de Mallorca los directivos de los principales portales de internet dedicados al alquiler turístico, que aseguran que las islas tienen dos opciones: o sumarse a una tendencia imparable que crece sin freno, o quedarse fuera y ver cómo los clientes que buscan solo turismo de alquiler se van a paraísos más flexibles con todo lo que no sean hoteles e intereses hoteleros.

Las cifras hablan de la magnitud del negocio, un pastel cada vez más suculento. Un ejemplo: pese a la crisis que ha deprimido el turismo en los últimos años, un estudio de la Universidad de Salamanca revela que uno de cada tres españoles ha alquilado vivienda vacacional en los últimos tres años. El mismo trabajo describe en euros lo golosa que es la tarta: entre 2011 y 2014 este tipo de turismo hizo que los españoles gastaran 10.300 millones de euros. Muchos, pero no es eso lo mejor: la razón que hace que, salvo los hoteleros, todos los empresarios ligados de un modo u otro a los viajes aplaudan este tipo de turismo y planten cara a la restricciones del Govern es que 6.500 de esos 10.300 millones de gasto acabaron dedicados a ocio, es decir, a comercios, bares, restaurantes, atracciones, museos y compras varias.

Y eso si solo se tiene en cuenta a los españoles. Con mercados como el alemán y el inglés, más acostumbrados a este tipo de turismo, las cifras de facturación se disparan. Una prueba es lo ocurrido en Balears durante el año 2014. Pese a que bajó la ocupación de los hoteles, las islas lograron elevar el número de turistas y su gasto en negocios locales. ¿Cómo? Alquiler turístico. Y eso que Mallorca trabaja con un brazo atado a la espalda: por decisión del Govern Bauzá solo se pueden destinar a uso turístico viviendas que estén en casas aisladas o en chalets pareados. Nada de pisos. Y ese es el riesgo. El brazo atado a la espalda. El lastre autoimpuesto por expreso deseo hotelero.

¿Acabará Mallorca excluida de un negocio suculento solo por llegar tarde, tras años de pelea del Govern contra el alquiler? "¿Llegar tarde? Quizá. Nosotros hicimos una encuesta entre nuestos clientes y un 26% de los usuarios cambiarían de destino si no hay esta oferta. ¿Balears puede permitirse perderse ese 26%? Yo creo que no", resume Pablo Zubicaray, el consejero delegado de Friendly Rentals, una de las referencias del sector, que además es presidente de la asociación que agrupa a todos los empresarios españoles del alquiler vacacional.

Más persecución, menos calidad

Advierte además de un doble problema que va ligado a la persecución del alquiler turístico. La posición del Govern hace que quien alquile lo haga irregularmente y en negro, es decir, que se genere aún más economía sumergida. Y, como consecuencia de ello, la calidad del alquiler que se ofrece no siempre va a ser la mejor, toda vez que quienes se dedican a ello lo hacen a la sombra del sistema, esquivando la legislación del Govern. "Están logrando lo contrario de lo que se defiende. Todo lo que es prohibición no hace que la oferta desaparezca, solo crea una mayor economía sumergida. La gente quiere hacer las cosas bien, pero si no les dejas, pues lo harán como puedan. Y no quiero decir que la oferta de Mallorca sea de mala calidad, pero la seguridad jurídica atrae inversión, que genera competitividad, que lleva a la calidad. Es decir, en Mallorca el servicio podría ser mejor, como ocurre en Barcelona, Madrid y Valencia, donde sí se permite el alquiler turístico y la oferta es de un nivel comparativamente mayor", añade Zubicaray, que esgrime datos que hablan del auge del alquiler turístico en destinos competidores de Mallorca.

Al fin y al cabo, empresas como la suya operan en todo el mundo. Si no venden en la isla, venderán fuera. Como hacen. "Nosotros tenemos diferentes modelos de negocio, según mercado. En Mallorca, somos menos comercializadores, no gestionamos las propiedades, lo hacen los propietarios, por la situación legislativa. En otras zona con la actividad normalizada, como la Comunidad Valenciana, Cataluña o el País Vasco, somos gestores: abrimos oficinas, hay personal de limpieza, de check-in, mantenimiento, marketing. En Balears la situación no invita a la inversión".

Empleo al garete

Sus argumentos se repiten en el resto de grandes plataformas del alquiler turístico, que apuntan a esa triple idea. Uno: Mallorca se pierde un negocio imparable, el perfecto imán para captar inversiones en actividades complementarias de ocio y comercio. Dos: el alquiler turístico se hace igual, solo que en negro, sin impuestos que ayuden a mantener la estructura pública balear. Y tres: la actividad no regulada hace que en muchos casos salga oferta de alquiler de ínfima calidad, justo lo contrario que desea una isla en la que la calidad turística lleva varias legislaturas siendo el eslogan de campaña de casi todos los partidos políticos. . Todo ello con un añadido preocupante para las islas de los 100.000 parados: encima se pierde el empleo ligado a los servicios de apoyo a los propietarios de viviendas de alquiler, esos trabajadores que se encargan de limpieza, check-in, mantenimiento, márketing, gestión, venta...

A eso apunta precisamente Ginés Díez, responsable de hostelería del sindicato CC.OO. "La rentabilidad hotelera ha sido histórica. No han tenido más ocupación, pero sí más rentabilidad. Y han venido más turistas gracias a la oferta de alquilar. Por eso la demanda de alquiler hay que legalizarla, que generen sus cotizantes y se registre, porque el turismo de alquiler existe, y da de comer al ocio, a los restaurantes, usa rent a car y gasta. Los hoteleros no pueden pretender quedárselo todo".

Comer o ser comido

Lo mismo opinan en Homeaway, una plataforma con 50 webs turísticas asociadas a la que recurren cada año 800 millones de clientes de 190 países. Es decir, un escaparate inmejorable del que se autoexcluyen las islas. "Balears está cometiendo un error. Los destinos baleares son los más elegido por los usuarios extranjeros de Homeaway, pero si no se les deja alquilar hay consecuencias. Hicimos una encuesta entre todos los extranjeros en nuestras web y les preguntamos qué harían si, en caso de que tuvieran que elegir una vivienda y no pudieran, cogerían otra modalidad que no fuera alquiler. Uno de cada cuatro contestaron que se irían a otro país. Estaríamos perdiendo una cuarta parte del turista que busca de alquiler. Hablamos en el caso de Balears de más de 50.000 usuarios que respondieron a la encuesta", resume Joseba Cortázar, de Homeaway, otro de los portales más exitosos del sector.

E insiste: hay destinos "mejor posicionados que Balears" para el turismo de alquilar. Y allá se van sus euros y viajes. "Es que no se puede ir contracorriente. A nivel global, el alquiler es la modalidad de alojamiento que más crece. No nos inventamos la demanda, las empresas estamos aquí porque existe esa demanda. En su día ya intentaron acabar con modelos emergentes en otros sectores, como las aerolíneas low cost, pero al final el que decide es el consumidor y ahí están las aerolíneas y nosotros. Debemos buscar la oportunidad dentro de esto. Hay hoteleros que se han sumado a esto, gente que ha querido adaptarse e innovar, que es lo que hay que hacer, en vez de negar la realidad e intentar quedarte agarrado a tu pedazo del pastel", abunda Cortázar, en un mensaje velado a los hoteleros y su batalla contra el alquiler vacaciones.

Pese a que ambos modelos son compatibles. O eso dicen en Airbnb, Homeaway y Friendly Rentals, que aclaran que buena parte de sus clientes no quieren de ninguna manera ir a un hotel. ¿Por qué? Pues en muchos casos porque son familias grandes que no podrían permitirse viajar pagando cada noche 60 por cabeza. En otros porque les gusta integrarse en la sociedad que visitan. Y muchos porque prefieren la independencia e intimidad del alquiler. "Este negocio genera su propia demanda, de ahí que se alargue la temporada gracias a nosotros pese a que caen las estancias en hotel. Realmente los clientes de alquiler buscan otra cosa, eligen otro modo de vacaciones. Por eso los dos modelos son compatibles y necesario", opina a su vez Zubicaray, que por ello espera que el Govern Bauzá (o el que le suceda a partir de las elecciones de mayo) acabe con una legislación que está dejando a las islas rezagadas.

Perdiendo clientes

La consecuencia es que mientras Mallorca se apea del mercado por voluntad de su Govern, otros ganan terreno. En Homeaway ponen un ejemplo, lo ocurrido esta Navidad: "Analizamos los destinos más solicitados por extranjeros. La que más crece es Canarias y la que más decrece (-9%) en alquiler turístico es Balears". ¿Tiene que ver? Quizá. El caso es que Canarias, como País Vasco, Andalucía, Aragón o Galicia, quiere seguir los pasos de Cataluña, que regularizó el alquiler turístico e hizo aflorar en un solo año 250.000 plazas que antes se alquilaban en negro. Muchas. Y Balears no crean que tiene menos: no hay registro oficial, pero las estimaciones del sector apuntan a que en las islas se están arrendando cada año de forma irregular entre 15.000 y 20.000 pisos. Esquivan una legislación que intenta excluir a Balears de la tendencia en boga. Y ni queriendo lo consigue.
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